Cuando para la música

C

A menudo me preguntan cómo soy capaz de hacer, a la vez, tantas cosas.

Me aburro. No hay otra explicación. No hay otra respuesta. Me he acostumbrado a leer, traducir, escribir, dar clases, tontear en la red, dirigir revistas o series de cómics. Todo eso llena mi tiempo (tiempo que robo a mi mujer, lo digo siempre), y cuando uno de esos elementos me falla… me aburro más.

Nada es más terrible que el vacío creador. No, no, no me refiero al famoso síndrome de la hoja en blanco. Me refiero al vacío que suelo experimentar cuando termino un libro. Como ahora. Durante nueve meses (en el caso de Don Juan fueron cinco años) viví por y para lo que estaba escribiendo. Aunque no estuviera tecleando en el momento, escribía.  Escuchaba la voz del narrador, me llevaba llevar (sí, ya sé, me repito siempre) por la música de cada novela.

Pero cuando pones la palabra «fin» (aunque yo nunca la ponga) es como si de pronto se apagaran las luces. Como si el concierto se acabara. Y entonces te sientes completamente fuera de juego. No voy a decir desvalido, pero casi.

Vuelvo una y otra vez al ordenador, releo (corrijo poco) lo escrito. Salgo del programa. Reviso las otras dos o tres historias que tengo en marcha. En una de ellas tengo claro que he perdido la música y por tanto he perdido el hilo. En la otra… deberían pasar tantas cosas, y sé que en el fondo estoy buscando otra vez a Don Juan, que la reservo para cuando tenga más distancia. Y por tanto me encuentro con que no tengo nada que escribir.

Un clavo saca otro clavo. Un libro saca otro libro.  Volveré a los libros que dejé en el aire o quizás me sorprenda una historia que ni esperaba.

Pero, rayos y centellas, qué raro es esto de no hacer nada.

 

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Sobre el Autor

Rafael Marin

RAFAEL MARÍN (Cádiz, 1959) ha publicado más de cuarenta libros en diversos géneros: Lágrimas de luz y Mundo de dioses en la ciencia ficción; La leyenda del Navegante en la fantasía épica; La ciudad enmascarada, Ora Pro Nobis y Memento Mori en el terror; Detective sin licencia, Los espejos turbios, Lona de tinieblas, Elemental querido Chaplin en el policial; El anillo en el agua y El niño de Samarcanda en la memoria biográfica; Las campanas de Almanzor, Juglar, Victoria, Don Juan, Elsinor y Odiseo rey en la novela histórica.

Es autor de antologías como Unicornios sin cabeza, El centauro de piedra, Piel de Fantasma o Son de piedra y otros relatos. Entre sus libros de ensayo destacan Hal Foster: una épica postromántica; W de Watchmen y Marvel: Crónica de una época.

Un Comentario

  • Arturo Pérez Reverte dice que los libros son como relaciones amorosas. Conoces a una mujer, la amas, pasas momentos especiales con ella y llega un día en el que esa temporada mágica se acaba y la dejas marchar para que siga su vida por otros caminos. La ves alejarte en la distancia mientras te quedas sólo… pero al poco ya comienzas a relacionarte con otra chica (es decir, a escribir otro libro).

Rafael Marin

RAFAEL MARÍN (Cádiz, 1959) ha publicado más de cuarenta libros en diversos géneros: Lágrimas de luz y Mundo de dioses en la ciencia ficción; La leyenda del Navegante en la fantasía épica; La ciudad enmascarada, Ora Pro Nobis y Memento Mori en el terror; Detective sin licencia, Los espejos turbios, Lona de tinieblas, Elemental querido Chaplin en el policial; El anillo en el agua y El niño de Samarcanda en la memoria biográfica; Las campanas de Almanzor, Juglar, Victoria, Don Juan, Elsinor y Odiseo rey en la novela histórica.

Es autor de antologías como Unicornios sin cabeza, El centauro de piedra, Piel de Fantasma o Son de piedra y otros relatos. Entre sus libros de ensayo destacan Hal Foster: una épica postromántica; W de Watchmen y Marvel: Crónica de una época.